domingo, 7 de junio de 2009

Los Desplazados “Lucha Armada”


Como muchos otros actores del movimiento social, forjados como consecuencia de esta década de violencia y desintegración, han emergido los desplazados, un fenómeno para el que siguen sin estar preparados ni el Estado, ni la sociedad. Característica de la década es la manifestación abierta de una ruptura entre el movimiento social y sus representaciones políticas y gremiales. Un presidente imprevisto y una imprevista crisis de ParaPolitica nacional de altos funcionarios públicos, retratan el tipo de sorpresas que nos depara la época. Así, al margen de la política oficial, han nacido también innumerables movimientos sociales que van dibujando un nuevo rostro para Colombia. Parte de ese proceso lo constituyen los desplazados. El fenómeno sigue un curso autónomo. Muchos campesinos desplazados se insertaron definitivamente en los medios que los acogieron. Otros retornaron bastante antes de que ciertos intelectuales se percataran del fenómeno y pretendieran "patentarlo" alrededor de alguna ONG. Reconocer, por tanto, que se llega tarde a esta problemática y que resulta insuficiente lo poco que se está comenzando a hacer con respecto a ella, es un buen punto de partida.

Las migraciones forzadas por razones de violencia surgen con el estallido de la guerra. La población civil es sujeta a estrategias de sometimiento militar y sus organizaciones sociales son consideradas una traba para el avance o solución de la guerra. Desde el Estado, se aplica una estrategia contrainsurgente que parte de anular los derechos democráticos de la población a través de los llamados Estados de Emergencia y llega hasta la abierta violación de los derechos humanos vía la agresión militar contra la población civil. Por su parte, "El Gobierno Nacional" pretende imponer la dictadura de su partido sobre la sociedad mediante la implantación de un régimen de terror, el genocidio y asesinatos selectivos de civiles desarmados. Al militarizarse el campo, los actores sociales son anulados y la base social, llámese comunidad campesina o nativa, se descompone en dos grandes movimientos: los campesinos o desplazados. Estos se despliegan por todo el país, constituyendo un fenómeno social que ha transformado la vida rural y tiene enorme impacto en los sectores urbanos. Esta gran movilización social se da de manera autónoma y expresa una ruptura más con las representaciones políticas y gremiales También ella toma desprevenido al Estado, el cual no previó política de asistencia social o humanitaria alguna para cerca de cuatro millones de colombianos quienes súbitamente eran privados de sus derechos y de su capital de trabajo.
Por último, el paso de democracia a dictadura puso fin a un intento de formular políticas a través de una Comisión Técnica, y, al parecer, no hay interés alguno por parte del gobierno de relanzar una experiencia de este tipo, dado que su interés no es precisamente democratizar la sociedad. Quienes sí acompañaron este proceso desde un inicio fueron las iglesias y las organizaciones de derechos humanos. Ellas recibieron el impacto de este movimiento y tuvieron que asistirlo, principalmente en las áreas de defensa de los derechos humanos, así como canalizando ayuda humanitaria y de emergencia.

Encarar el problema de los desplazados, parte de reconocer que se trata de un problema nacional y de enorme importancia por su extensión. Es asumir que la guerra tiene un elevado costo social, no sólo en vidas y por un doloroso cuadro humano compuesto de huérfanos, viudas y otros afectados, sino por la destrucción de las fuerzas productivas, lo cual debe hacer que se establezcan programas de emergencia específicos para atender a estas víctimas. Es necesario que se reconozca a este sector de colombianos su estatus de desplazados, y que sobre esta base se definan políticas para restituirles sus derechos y libertades perdidos. El Estado no puede abstenerse de atender este problema. Es fundamental reconstruir el agro andino y nativo con un programa de mediano plazo. Solamente en Nuquí un municipio del Choco existen más de 80 centros educativos que han dejado de funcionar, la estructura educativa destruida, la violencia de una década ha generado una promoción de analfabetas que es necesario atender. Sin embargo, lo destruido en estos últimos años no puede ser repuesto en uno o dos años; es necesario un programa de reconstrucción que signifique, por una vez en 500 años, que los mas necesitados son la prioridad del país. Debe diseñarse y aplicarse un programa de emergencia que atienda las necesidades urgentes, pero éste será insuficiente si lo necesario se sacrifica por lo urgente. Construir desde el movimiento social teniendo a los desplazados como protagonistas un espacio de negociación con el Estado será necesario.

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